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domingo, 25 de marzo de 2012

LAS AGRESIONES A PROFESIONALES: SÓLO LA PUNTA DE LANZA DE UN GRAVE PROBLEMA DESDE EL PUNTO DE VISTA HUMANO Y SOCIAL

Hace unos días se publicaba un informe sobre la triste evolución de las agresiones a profesionales clínicos en nuestro país. La lectura del mismo me llevó a una reflexión: Las agresiones son solo la punta de lanza de una realidad social compleja. Hemos creado una sociedad donde, de manera predominante, los deseos han pasado a necesidad. Esto no es baladí. El psicólogo Rafael Santandreu lo explica muy bien en su libro “el arte de no amargarse la vida”. Los deseos no sólo son legítimos e intrínsecos al hombre, sino que además son el motivante de nuestras ilusiones, de nuestros retos. Pero cuando esos deseos pasan a necesidad la búsqueda de su consecución nos puede llegar a producir un sufrimiento por no tenerlo y nos modifica nuestro comportamiento.

Ahora la salud y la asistencia sanitaria que se busca para recuperarla es ya una necesidad, una exigencia que se refleja en la actitud y comportamiento consecuente cuando la persona acude a recibir esos servicios. Una actitud  que tiende más a cuestionar el proceso asistencial y, por ende, el acto clínico, más que confiar en los profesionales, todo ello partiendo de un desconocimiento de lo que realmente es bueno realmente para ellos. En esa relación, donde la información y el conocimiento cae del lado del profesional se hace vital  para que la relación funcione que el paciente confíe en el.

Es un hecho preocupante que las agresiones a profesionales aumente, dicen los diferentes estudios. Sin embargo, por graves que sean las mismas, lo realmente preocupante son el ingente número de agresiones verbales o actitudinales que cada día, como una gota malaya (que diría un amigo mío), viene minando la autoconfianza del profesional, que corre el riesgo de negativizar su percepción a todo paciente. Y condicionar con ello su trabajo y decisiones. Esto lo pude constatar en una formación a personal de admisión de una compañía de seguros. En todo el territorio nacional la estadística se repetía y, una vez más apareció el principio de Pareto: Entorno al 20% de los pacientes consumían alrededor del 80% de los recursos “mentales” de ese personal. Y todas las sesiones comenzaban igual…. “es que los pacientes son…”

¿Qué se puede hacer ante esto? Entiendo que la solución está en uno mismo (refuerzo continuo de la autoconfianza), y en el trabajo conjunto de los equipos de trabajo (confianza intragrupos) y en el desarrollo de habilidades de generación de confianza en la interrelación personal. El apoyo y trabajo al unísono y desarrollar habilidades para tratar con esas personas difíciles y, por otra parte, trabajar en generar sinergias y relaciones de confianza dentro del grupo es fundamental. Fundamental para afrontar los momentos difíciles que no existan sentimientos y actitudes negativas dentro de los propios integrantes de los servicios sanitarios, siendo el caso más extremo el mobbing, fenómeno que se produce en organizaciones sociales tan dispares como colegios, institutos, empresas, etc.

Se puede y se debe aprender a afrontar los momentos con pacientes difíciles y agresivos, mediante la mejora de habilidades de relaciones personales. Siempre partiendo de un trabajo interior de mejorar la autoconfianza. Sin autoconfianza difícilmente se transmitirá confianza en las relaciones interpersonales.

 Antonio Burgueño Jerez, Patrono Fundador y Dtor. Unidad de Desarrollo de Negocio y Calidad de Ribera Salud
Twiter: @burjerez
Email: burjerez@humanismoyeficiencia.org

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